sábado, 23 de octubre de 2010

Siento que

Quiero salir y correr hasta que mi corazón reviente.

Quiero gritar hasta que se abra mi garganta y salgan diminutas aves de colores
que se escapen al cielo y se integren en su cuerpo.

Quiero dejar de pensar en lo que sigue hasta que el futuro se canse de acecharme,
y que sus ojos de serpiente se sequen (y mirar el proceso),
y poder usarlos de botones en la camisa más vieja de mi armario.

Quiero quitarme los zapatos y caminar descalzo en un jardín enfriado por la luna.

Quiero rebanarte y comerte por secciones.


viernes, 13 de agosto de 2010

Nada

No tengo nada cronopiomutiladezco que decir.

Voy a leer al buen Hank y regreso.

martes, 10 de agosto de 2010

Geografía

Estoy descubriendo que mi ubicación geográfica no posee injerencia tácita en mi bienestar físico ni en mi estabilidad mental/emocional.

Esa facultad de destrucción que hasta ayer le otorgaba al insulso hecho de radicar en Mil Kilómetros al Norte, ha sido diluida.

No sé cuánto tiempo más voy a permanecer aquí...

...no tengo prisa.

jueves, 8 de julio de 2010

Sueño vacilante

Hoy tuve uno de esos días que parecen sueños vacilantes.

Uno de esos sueños en los que todo cambia de rumbo repentina y drásticamente, y nadie parece notarlo más que el soñante.

Un sueño cíclico que se repite sin tregua.

Donde floto boca arriba en las suaves y tranquilas aguas del desconcierto.

Acostado en un cuerpo de agua impía que me arroja a un vacío que termina en repetición.

Allí estaba yo, itinerante sobre aguas perdidas en la inocencia de su curso.

Y si me muevo, me hundo.


miércoles, 7 de julio de 2010

De Asqueles, Moyotes y Reborujos

Estos días han sido verdaderamente divertidos.

Han sido salpicados fina y sutilmente por cajas de cartón con ojos, perros en desarrollo, gotas de lluvia, sueños de pulseras vivas, bailes ridículos, Dr. Pepper, plantas que escuchan, paisajes mojados, un niño gigante, un hombre que al lado de un moyote pasa desapercibido, burritos mentirosos, pizzas con queso fuerte, sandwiches robados, cine en casa, un libro releído, mojitos que son mojitos, mojitos que no lo son, oficinas con ruedas, espaldas mojadas, la crónica de un taco de pollo secuestrado, malteadas de plátano con chocolate, animales míticos (¿¿Asqueles??), un conductor reborujado y una canción nueva que reclama a la luna como premio y que suena y suena y suena y suena...

viernes, 25 de junio de 2010

Atole

Habíame dado cuenta de que tu ausencia es más densa que el atole.

Una mañana, al salir abruptamente de un sueño profundo y ordinario (en el cual había ciudadanos hormiga conviviendo con la gente, trabajando de cajeros, limpiando parabrisas, dirigiendo equipos de fútbol... en fin, un sueño profundo y ordinario) mis sentidos estaban trabajando a tope y sentí la pesadez abrumadora y asfixiante del vacío, de la ausencia, de tu manera de no ser.

Ya antes sentí algunas veces ese letargo físico envuelto en el desvelo del alma. Ese ínfimo momento de recién despierto que se hiende y por cuyas grietas se filtra la consciencia total de la existencia, la realidad plena, absoluta, desmaquillada y apestosa... así como es.

Empero, ya pasó... ya estoy metido en una oficina tomando café siendo inconscientemente feliz.

lunes, 14 de junio de 2010

Patrocinios Malditos

Hay momentos (laaaaargos momentos) en los que me hundo.

Me cubre una parsimonia natural que me limpia, me desnuda y -paradójicamente- me despierta.

Así, mi yo sin edulcorar disfruta casi hasta la convulsión al contemplar la luz tenue y moribunda que expele el sol por las mañanas cuando está nublado, y si en ese trance de respiración lenta y profunda se atraviesa un sorbo de café cargado, negro y puro, la vorágine arrebata el alma y el cuerpo se queda ahí, inmóvil, con la mirada fija, taciturna, en paz....






-¡¿Qué pedo, qué te pasa?!.- Dice un pendejo mientras pasea su manita torpemente ante mis ojos.

No quiero voltear a ver su rostro, que seguro carga una pesada sonrisa auspiciada por la estupidez.

-Nada, no tengo nada.- Respondo mientras me levanto de la banqueta y entro nuevamente a la oficina.